Archivo de la etiqueta: Elecciones

¿Qué proponen los partidos sobre I+D y ciencia?

En estas próximas elecciones generales, las propuestas electorales en torno a la I+D y la ciencia deben ser uno de los factores determinantes a la hora de decidir nuestro voto. La mayoría de los partidos han entendido que el conocimiento, la investigación y la innovación tienen que ser los pilares del nuevo modelo productivo y motor de la economía española, tal y como hemos podido presenciar en los recientes debates sobre ciencia organizados por Indagando y Cotec. También lo han reflejado los partidos en sus programas electorales, donde la mayoría de ellos propone un pacto estatal por la ciencia, alcanzar al menos la media de inversión europea en I+D (el 2 % del PIB anual) y estabilizar la carrera científica. Existen algunos análisis detallados de los programas electorales en materia de I+D+i, como el elaborado por la plataforma Ciencia con Futuro, que sitúa al PSOE y a Podemos como los mejor valorados, mientras que en otra comparativa publicada en El Confidencial las propuestas de Ciudadanos son las más destacadas. En este artículo no se pretende clasificar las propuestas de las distintas formaciones, sino realizar una síntesis de todas ellas para que cada lector pueda sacar sus propias conclusiones.

PSOE. Las medidas que propone el partido socialista se encuentran en las páginas 19 a 21 de su programa, donde previamente se hace un balance de la situación actual del sistema de I+D español. En cuanto a objetivos estratégicos, el partido de Pedro Sánchez se compromete a invertir el 2,5 % de los Presupuestos Generales del Estado en I+D+i civil, a crear un Consejo para la Ciencia presidido por el propio presidente del Gobierno y a promover un acuerdo social y político por la ciencia. También se pretende recuperar y consolidar a 10 000 investigadores en cuatro años según criterios de excelencia, fomentar la interacción y movilidad de personal y crear una Agencia Estatal de Investigación (algo que hizo el PP a última hora antes de estas elecciones), además de revisar y reformar el funcionamiento del CSIC. Por otra parte, se comprometen a simplificar los procedimientos administrativos que realiza el personal investigador y a garantizar una regularidad en la convocatoria de los proyectos. Por último, se prevé estimular la colaboración público-privada mediante programas específicos, crear una red de centros tecnológicos para la innovación industrial y desarrollar un plan para la difusión, la comunicación y la cultura científicas.

Podemos. Las propuestas del partido de Pablo Iglesias se recogen en las páginas 29 a 36 de su programa, cuya elaboración cuenta con la experiencia de profesores universitarios e investigadores. Entre ellas se incluye la estimulación de la vocación y divulgación científicas mediante colaboraciones con centros de investigación, el diseño de una carrera científica basada en el mérito y que ofrezca un progreso laboral a largo plazo, o la apuesta por investigadores sénior mediante un aumento del 100 % de las convocatorias posdoctorales dependientes del Gobierno central. Hay que destacar la convocatoria extraordinaria Margarita Comas, con la que se pretende recuperar a los jóvenes talentos que han tenido que emigrar para poder seguir investigando. Además, se comprometen a alcanzar el 2,7 % del PIB en inversión pública en I+D+i en 2017 y el 3 % en 2020, así como a crear un observatorio para la defensa de la transparencia en el acceso y la gestión de las instituciones investigadoras y universitarias. También se pretende garantizar el acceso a la cultura científica mediante la gratuidad de los museos de ciencia una vez al mes y promover la innovación en las empresas españolas, en especial entre las pymes.

Ciudadanos. Los objetivos y las medidas propuestas por Ciudadanos en materia de política científica, en la que también se ha contado con investigadores de centros públicos, se encuentran detallados en las páginas 147 a 160 de su programa. Los cinco objetivos principales que se marcan son fomentar la cultura científica en la sociedad, aumentar la inversión pública y privada hasta el 3 % del PIB anual, desarrollar el estatus de Centros de Investigación de Excelencia, potenciar la internacionalización de la actividad investigadora y diseñar una política de infraestructuras eficaz para la I+D. Para llevar a cabo el primero de estos objetivos se propone desarrollar una educación orientada al método científico y fomentar actividades divulgativas. También se plantea una ley de mecenazgo científico para reactivar la inversión privada en I+D y el mencionado estatus de excelencia para los centros altamente eficaces y competitivos, que contarían con un plan de autofinanciamiento sostenible. Se pretende asimismo promover la ayuda institucional para facilitar la búsqueda de recursos internacionales y modernizar los procedimientos administrativos para facilitar su gestión. Por último, se propone crear un Comité de Ciencia y Tecnología que asesore al Gobierno en el ámbito de la I+D y revisar y reformar el funcionamiento de todos los organismos públicos como el CSIC y las universidades.

Partido Popular. Las treinta y tres medidas propuestas por el Partido Popular se encuentran explicadas en las páginas 186 y 192 de su programa. El partido actualmente en el Gobierno promete impulsar ahora un acuerdo sobre la ciencia y superar el 2 % del PIB español invertido en I+D en 2020. También plantean impulsar la Agencia Estatal de Investigación, que fue aprobada de forma apresurada antes de estas elecciones, así como mejorar la comunicación y difusión de la información relativa a la I+D e impulsar procesos de selección abiertos más ágiles y la movilidad temporal de los investigadores. Además, se plantea promover la colaboración público-privada e impulsar la I+D+i empresarial y las pymes innovadoras. Por último, se comprometen a impulsar las vocaciones científicas y a alcanzar una posición de liderazgo en tecnologías poniendo como ejemplos la impresión en 3D o el big data.

IU-UP. El partido liderado por Alberto Garzón expone sus propuestas de I+D en las páginas 116-119 de su programa, en el capítulo «Hacia otro modelo productivo». En él se propone alcanzar una inversión del 3 % del PIB dedicado a la I+D para reforzar los campos de investigación y educación. También se pretende promover la investigación orientada a las necesidades sociales y respetuosas con el medio ambiente. Además, se plantea democratizar la planificación y gestión de los programas de I+D y aplicar el principio de precaución en la evaluación de programas. Por último, se pretende aprobar una nueva ley de la ciencia que asegure la coordinación entre la Administración Central y las comunidades autónomas y que establezca un marco adecuado de relaciones entre el sector público y las empresas.

UPyD. Por último, el partido de Andrés Herzog dedica a este campo nueve propuestas en las páginas 43 y 44 de su programa. En él se comprometen a alcanzar una inversión estable del 2 % del PIB anual y a retomar la carrera profesional del investigador. También se pretende optimizar el personal y los recursos, así como facilitar la movilidad de los investigadores. Se plantea, además, una evaluación periódica de los centros, potenciar las spin-off e incentivar las patentes.

En general, en la mayoría de los programas electorales ha habido una mejora notable respecto a elecciones anteriores en cuanto a la cantidad y la calidad de las propuestas en materia de política científica. Sin embargo, como no solo votamos en función de las promesas electorales sino también según el grado de compromiso y cumplimiento de estas, habrá que tener en cuenta la credibilidad de los partidos en relación con las medidas propuestas en I+D, algo que creo que el PP ha perdido en estos cuatro años. En cualquier caso, si tan solo se consiguiese llegar a un pacto estatal por la ciencia y se alcanzase el 2 % del PIB de inversión en I+D tal y como prometen la mayoría de los partidos, sería todo un logro. Esperemos que, como cantaba Iván Ferreiro, las promesas no se pierdan como lágrimas en la lluvia.

Entrada en El Huffington Post

Gala Pin: “La relación de Barcelona en Comú con la oposición cambiará tras el 27-S”

Foto Gala Pin (1)

Gala Pin (Valencia, 1981), destacada activista vecinal y social del barrio de la Barceloneta en los últimos años, es ahora la nueva regidora del distrito de Ciutat Vella tras la victoria de Barcelona en Comú en las pasadas elecciones municipales. Repasamos con ella cómo han sido los primeros cien días de su partido en el Ayuntamiento.

¿Qué valoración haces de estos cien primeros días de gestión, en función de las medidas propuestas y realizadas?

Han sido unos cien primeros días en los que, además de ubicarnos y ver cómo funciona la Administración por dentro, hemos seguido el plan de choque que teníamos previsto. Por ejemplo, antes de verano aprobamos la ampliación de la dotación económica para aumentar las becas a comedores escolares; hemos ampliado también el presupuesto y modificado los criterios para las ayudas al alquiler, y ahora se están iniciando estudios para realizar las obras del tranvía por la Diagonal. En general, creo que estamos aplicando el plan de choque que habíamos propuesto.

¿Cuáles son las prioridades en el distrito de Ciutat Vella a día de hoy?

Actualmente, las prioridades son la regulación del modelo turístico, la aplicación de las becas comedor y las ayudas para la vivienda. Más en concreto, estamos abordandoel problema de las terrazas en coordinación con Urbanismo y la regulación de la música en directo en los bares, y se está realizando un seguimiento de las medidas para los pisos turísticos ilegales.

En relación con el turismo, como todos los veranos, en Barcelona emerge el problema del turismo masivo y de los pisos turísticos ilegales. ¿Qué medidas concretas se han tomado desde el Ayuntamiento para combatir estos problemas y descongestionar el distrito de Ciutat Vella?

La primera medida que tomamos fue la suspensión de las licencias turísticas para poder tener una foto fija y hacer un debate sobre el modelo turístico con todos los actores implicados. En Ciutat Vella hemos propuesto la posibilidad de que aquellos propietarios que tienen una multa por haber alquilado su piso de forma ilegal, lo puedan ceder durante tres años como vivienda social para condonar el 80% de su multa.

Por otra parte, hemos contactado con plataformas digitales como Airbnb para que nos faciliten información acerca de los propietarios de los pisos ilegales ya que, según la ley del turismo catalán, están obligados a hacerlo, y si se niegan, pueden ser multados por cada uno de los pisos turísticos sin número de licencia.

Por último, hemos iniciado una campaña de concienciación e información para los turistas, y ahora estamos empezando a estudiar medidas para hacer más efectiva la regulación de los vehículos eléctricos que circulan por Ciutat Vella.

La propuesta de Ada Colau de crear una red de ciudades-refugio contagió a diversos municipios y desde el Ayuntamiento de Barcelona ya se ha activado un correo (ciutatrefugi@bcn.cat) para centralizar los mensajes de ciudadanos que ofrecen su ayuda a los refugiados de Siria. ¿Cómo se está organizando la acogida de refugiados en Barcelona y qué tipo de coordinación mantiene el Ayuntamiento con el Gobierno español y la Unión Europea?

Aquí, por suerte, todos los partidos de la oposición han estado de acuerdo en que Barcelona se convierta en ciudad-refugio, y en el próximo pleno municipal se aprobará una moción para que esto sea así. Se han mantenido reuniones con el Gobierno catalán para articular esta acogida de refugiados y de momento el problema son los Estados europeos que frenan y bloquean la acogida.

Desde el Gobierno español, se ha instado a que la acogida de refugiados se haga a través de espacios profesionales y no de voluntarios, pero nosotros creemos que debe seguir habiendo una implicación ciudadana. En estos momentos, estamos trabajando en cómo se articulará.

Ada Colau estrenó su alcaldía deteniendo desahucios y recientemente el Ayuntamiento de Barcelona ha decidido multar a bancos que tienen pisos vacíos. ¿Se está consiguiendo reducir el número de desahucios?

En primer lugar, es importante recordar que la propuesta de las multas viene de una moción que presentó la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) el año pasado en distintos municipios. Las multas no tienen una voluntad recaudatoria, sino que lo que pretenden es incentivar que se movilice el parque de vivienda. En general, estamos encontrando más predisposición de las entidades financieras a colaborar, pero datos oficiales aún no tenemos.

De hecho, una de las cosas que más se ha denunciado desde los movimientos por el derecho a la vivienda es que, en una problemática tan grave como es la de los desahucios, no existan datos oficiales por ciudades. De todas formas, nosotros hemos propuesto que los distritos se impliquen mucho más en solucionar e incluso poder intervenir previamente durante los desahucios.

Hace poco presenciamos un enfrentamiento entre Guardia Urbana y vendedores ambulantes en plena Rambla de Barcelona, que acabó con varios heridos. ¿Cuál es la solución a este conflicto que plantea el Ayuntamiento para que no se repitan situaciones como la que se vivió en Salou este verano?

El fenómeno del top manta no es nuevo, y me parece escandaloso que la oposición critique ahora esta situación, cuando ellos no hicieron nada para tratar de resolverlo cuando tuvieron la ocasión. Nosotros creemos que, para poder encontrar una solución parcial a este problema, hay que abordarlo desde un punto de vista social, ya que tiene que ver con una ley de extranjería completamente injusta y con situaciones de precariedad vital.

Gracias a un estudio que se ha realizado sobre la población que se dedica a la venta ambulante, estamos diseñando ahora las soluciones con los propios manteros, trabajando en diferentes planes de formación y ocupación a medio-largo plazo según la situación particular de cada una de las personas que se dedican al top manta.

Barcelona en Comú se abstuvo en la votación sobre la asociación de Barcelona a la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), posponiendo el debate hasta después de las elecciones. ¿Esta postura de indefinición no puede perjudicar las relaciones con otros partidos que apoyaron la investidura de Ada Colau, como ERC?

En primer lugar, no existe una postura de indefinición, ya que nosotros siempre hemos estado a favor del derecho a decidir. Nos sentimos orgullosos de que Barcelona en Comú sea un espacio plural donde hay gente independentista y gente que no lo es, pero el mínimo común denominador es aquel que tiene raíz democrática, y este es el derecho a decidir.

En cuanto al hecho de entrar en el AMI en el pleno extraordinario, creemos que se trataba básicamente de una medida electoralista, pensada en clave de elecciones catalanas. También creemos que la relación con los distintos partidos de la oposición cambiará tras las elecciones del 27-S, porque ahora estamos en un periodo electoral y todo el mundo está pensando en dimensiones no municipales.

De cara a las elecciones autonómicas, ¿mantiene el apoyo a la plataforma Catalunya Sí que es Pot en las próximas elecciones del 27-S?

Creo que ya hemos dejado claro que, como propuesta municipalista, hemos decidido no intervenir en las elecciones autonómicas. Ahora bien, como Barcelona en Comú es plural y es una confluencia de varios partidos, hay gente que pertenece a partidos y sí da apoyo a esta plataforma de forma particular.

Muchas tiendas locales de Ciutat Vella se ven obligadas a cerrar frente al creciente precio de los alquileres, que sólo pueden asumir las grandes multinacionales. ¿Qué medidas se proponen desde el Ayuntamiento para proteger y fomentar el comercio local y de proximidad?

Ahora, en Ciutat Vella, vamos a empezar a trabajar con un mapa histórico de la propiedad inmobiliaria que nos permita ver a quién pertenece el distrito y también cuáles son los flujos de capital, para estudiar si nos podemos adelantar a determinados movimientos.

Uno de los principales problemas es que muchas veces la gente no se puede permitir tener un comercio de proximidad pagando unos alquileres desorbitados, así que este estudio nos podría permitir desarrollar estrategias para que esto no sucediese.

En los próximos meses, el comisionado de Comercio se reunirá con todos los ejes comerciales de la ciudad para contrastar las medidas que están sobre la mesa, y también se lanzará una campaña para potenciar los productos de comercio de proximidad.

Durante estos meses les hemos visto realizar diferentes actos en las callescon el objetivo de explicarse y responder a las inquietudes de la ciudadanía. ¿Qué otras vías de comunicación existen con los vecinos barceloneses y cómo pueden implicarse más en la toma de decisiones que tienen lugar desde el Ayuntamiento?

En primer lugar, el próximo mes presentaremos el proceso de elaboración del plan de actuación municipal (PAM) y el de distrito (PAD), donde habrá diversos espacios de debate y decisión para que los vecinos puedan implicarse en su elaboración.

Por otra parte, vamos a trabajar con una herramienta llamada Ajuntament Respon, que será un espacio de rendición de cuentas de los cargos electos pero también un lugar donde los ciudadanos pueden hacer propuestas.

Como en Barcelona tenemos la suerte de contar con una cultura participativa, estamos trabajando para reformular y hacer más efectivos otros espacios de participación, como los consells de barri.

Tras el primer pleno municipal, muchos medios se hicieron eco de que la alcaldesa iba a cobrar el doble de lo prometido en su código ético. Finalmente se supo que la oposición impidió la rebaja de sueldo que proponía la alcaldesa y que Colau donaría la diferencia a entidades sociales. En ocasiones como esta, ¿vendría bien tener una web similar a la de Madrid VO para exponer la versión del Ayuntamiento?

Me gustaría aclarar que nosotros tenemos un código ético que indica que todos cobraremos 2.200€ mensualmente, por lo que, aunque oficialmente cobremos más, donamos la diferencia de nuestro sueldo a Barcelona en Comú. Nosotros planteamos en el primer pleno municipal que hubiera una rebaja del 27% en los sueldos de los regidores, pero la mayor parte de la oposición lo impidió.

En cuanto a la web Madrid VO, hemos estudiado la posibilidad de la web como vía de comunicación, pero preferimos espacios de comunicación directa con los ciudadanos para poder explicarnos cara a cara y que nos puedan preguntar directamente sus inquietudes.

Entrevista en El Huffington Post

Los poderes financieros y el postureo ciudadano (Grecia y España)

TSIPRAS-COCHE-GREC--644x362

La noticia del tercer rescate de Grecia, a raíz de una teatralización de las negociaciones con el Eurogrupo y la posterior aceptación de las condiciones impuestas, así como la fractura interna del partido político heleno, Syriza, nos debe llevar directamente al rincón de pensar. Es obvio que la fractura interna de Syriza no hace sino evidenciar la lucha, tan intensa como contradictoria, de un partido político portador de un conjunto de exigencias de una ciudadanía harta de pagar todos los platos rotos de una crisis que parece tener como blanco solo a los ciudadanos, convertidos en responsables de una situación económico-social totalmente insostenible. Dicha fractura dentro de este partido es síntoma de la situación de quienes dicen apostar por el cambio, pero no están, decididamente, dispuestos a pagar el precio: hay quienes quieren hacer una tortilla habiéndose impuesto, paradójicamente, la línea roja de no romper ni un huevo. La verdad es que el cambio tiene un precio y solo lo merecen y experimentarán quienes estén dispuestos a asumir su coste, los que osen librar la batalla, que no deja de ser una de sentido común, ya que no podemos persistir en una misma política en un determinado país si resulta ser claramente incapaz de proporcionar soluciones satisfactorias a la situación que preocupa.

Si bien casi todos los acontecimientos de nuestro entorno político de estos últimos meses parecen refrendar la famosa cita «Dadme la moneda de un país y no me importará quién hace las leyes», ya va siendo hora de reconocer que los poderes financieros están sobrevalorados. En este sentido, no estaría de más una suerte de revisionismo pragmático para arrojar luz sobre lo que parece estar encaminado a ser considerado no ya una opinión, cuando menos verosímil, sino un hecho, resignadamente irrefutable. No obstante, si hay algo totalmente cierto es que el poder político no es ni tampoco se puede permitir la desgracia de ser esclavo de la máquina financiera. De hecho, no tiene por qué temerla, ni mucho menos aceptar sus diktats, ya que en ningún momento ha dejado de ser lo que es: el poder institucional que decide a todos los niveles.

Los poderes financieros utilizan el poder político como herramienta para preservar y proteger sus intereses, y hacen de las instituciones el espacio que permite a la clase económicamente dominante convertirse en la políticamente dominante. Hoy en día, la dimensión donde esta premisa tiene más contundencia es la Unión Europea, organización internacional de integración en la que los Estados ceden aspectos propios de su soberanía para una gestión común. Así, por lo tanto, queda definido el campo donde el establishment compone un espacio idóneo para el ejercicio de sus intereses.

Los poderes financieros utilizan el poder político como herramienta para preservar y proteger sus intereses, y hacen de las instituciones el espacio que permite a la clase económicamente dominante convertirse en la políticamente dominante…

Frente a la osadía y el chantaje de los poderes financieros no solo hay que resistir, sino también dejar en evidencia su cinismo, su desprecio por la dignidad de colectivos enteros y su carencia del más mínimo sentido de justicia. A este respecto, la mejor resistencia es la alternativa construida, promovida e impulsada desde, por y para los ciudadanos. La idea de que siempre hemos jugado ingenuamente al juego de estos magos financieros esperando una paradójica victoria mientras respetamos torpe y escrupulosamente todas y cada una de sus reglas es un hecho: nos hemos animado a entrar en un sinfín de partidas amañadas a conciencia, con las reglas ya definidas y en las que todo está ya atado y bien atado. Los trucos siguen siendo los mismos: hacernos creer que no hay alternativas posibles a la situación actual. Pero ¿quién dijo que tenemos que jugar todos a lo mismo, y que no podemos, bajo ningún concepto, redefinir las reglas?

Cuando la necesidad de cambio nos rezuma por cada poro de la piel y se seca con el primer viento que sopla en contrasentido; cuando la comodidad de lo inseguro bien seguro nos ata a los pies del inmovilismo político y social, es justo cuando el poder financiero descansa y se impone sin piedad. Por lo cual, solo un mandato político lo suficientemente claro a llevar una política de reafirmación de la soberanía de los pueblos es capaz de provocar un cambio estructural real. En esta dura lucha que requiere constancia sobra el postureo ciudadano, porque no tiene cabida en ningún plan serio de cambio. Hace falta apostar, de forma resolutiva y sin más consideraciones, por unas políticas claras de justicia, igualdad y bienestar ciudadano.

Cuando la necesidad de cambio nos rezuma por cada poro de la piel y se seca con el primer viento que sopla en contrasentido, es justo cuando el poder financiero descansa y se impone sin piedad

Actualmente, gracias a las redes sociales, los ciudadanos –a la vez que usuarios– gozamos de mayor capacidad comunicativa y organizativa, y disponemos de un entramado comunicativo inmediato, a distancia y con características expansivas ilimitadas. La disponibilidad de medios comunicativos por parte de la ciudadanía debilita el poder de imposición discursiva que ha formado parte de la actuación tradicional de los poderes económicos y, por lo tanto, crea espacios de empoderamiento para la lucha social. Dentro de la censura actual, aún queda cierto margen para la movilización ciudadana. Las próximas elecciones deben ser el toque de partida del cambio, un punto de inflexión en la corrupción que carcome el poder político y la afirmación de que apostamos por una nueva forma de hacer política, por y para los ciudadanos: sin diktats. Estamos todavía a tiempo de reaccionar, y de evitar así hacer lo mismo mientras esperamos, paradójicamente, resultados diferentes.

Este artículo ha sido escrito conjuntamente con José Miguel Resina

Entrada en El Huffington Post

Las claves del éxito de Barcelona en Comú

Ada-Colau-BComu-ENRIC-CATALA_EDIIMA20150525_0262_5

 

Ada Colau será la próxima alcaldesa de Barcelona al ganar las elecciones con la candidatura ciudadana Barcelona en Comú, que apenas ha cumplido un año de vida. Un éxito rotundo sin precedentes que ha superado cualquier expectativa y un resultado histórico en la ciudad condal. ¿Cuáles han sido las claves de su triunfo?

Unidad. Fundamentalmente, uno de los mayores logros de Barcelona en Comú ha sido el de haber sabido formar una plataforma de unidad popular con unos objetivos claros y que ha sabido sumar el apoyo de distintos partidos políticos (Podemos, ICV, EUiA, Equo, Procés Constituent). Un proceso de confluencia de una izquierda siempre segregada que no terminó de cuajar en otras ciudades como Valencia o Sevilla. Toda una lección para aquellos partidos que aspiren a formar un frente sólido de izquierdas de cara a las generales, incluido Podemos, que no debe caer en la arrogancia de creerse el único partido de la oposición. Pablo Iglesias se equivocaba al afirmar que “el cielo no se toma por consenso”. Barcelona en Comú acaba de demostrar que sí es posible.

Participación ciudadana. En esta candidatura se ha demostrado que los principales protagonistas han sido los vecinos barceloneses. En las asambleas semanales de cada distrito se han realizado diagnosis de los barrios, preguntado a las asociaciones vecinales sobre sus necesidades y miles de personas han propuesto medidas para la elaboración de su programa electoral. Además, se ha podido elegir a los consejeros de distrito mediante unas primarias abiertas que ha sido posible gracias al desarrollo de nuevas herramientas democráticas, cada vez más indispensables. En definitiva, los ciudadanos nos hemos sentido más implicados en lo que concebimos como política. Si algo ha quedado claro desde el 15-M es que queremos participar en ella de forma regular y natural, sin tener que esperar cada cuatro años a que se abra el candado de la democracia. La puerta debe permanecer siempre abierta.

Transparencia. Ada Colau publicó en su blog su declaración de bienes y la declaración de la renta. Mientras tanto, Esperanza Aguirre protestaba porque alguien había filtrado sus datos de la renta. Aquí radica la diferencia entre alguien que no tiene nada que esconder frente a la opacidad del que teme ser descubierto. En una época donde la sociedad está tan escarmentada por la corrupción, necesitamos más que nunca actos de transparencia como el de Colau que logren devolvernos la confianza en la política. Por otra parte, la nueva alcaldesa de Barcelona deberá publicar la agenda con los actos públicos y reuniones, así como los criterios de contratación de los cargos, tal como establece su código ético.

Humildad e ilusión. Uno de los puntos fuertes de Barcelona en Comú ha sido saber combinar la ambición del ganador con la humildad del buen perdedor, al más puro estilo Guardiola. Ada Colau ha sido capaz de transmitir humildad haciendo referencia a sus orígenes, pero al mismo tiempo desde el principio dejó clara su intención de ganar. Una imagen que dista mucho de aquellos políticos arrogantes, distantes y con los que no nos sentimos identificados. Las palabras de Colau tras saberse ganadora reflejan muy bien este espíritu: “Es la victoria de David sobre Goliat“.

En estos tiempos de revolución democrática que vivimos, debemos aprovechar la oportunidad de cambio político para ser una ciudadanía cada vez más exigente. Así pues, los partidos tradicionales deberían comenzar a tomar nota de las nuevas formas de hacer política si quieren subsistir con el paso del tiempo. A partir de hoy, Ada Colau tendrá que asumir el difícil reto de demostrar que es posible gobernar con y para los ciudadanos. Como decía Spiderman: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Entrada en El Huffington Post

Ada Colau, alcaldable con Barcelona en Comú: “Si aspiras a controlar los recursos públicos de toda una ciudad hay que dar máxima transparencia y ejemplaridad”

16445302957_92016cce18_o

Ada Colau Ballano (Barcelona, 1974) se convirtió en una de las caras más conocidas del activismo social en España como portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, con la que consiguió durante cinco años hacer frente a los desahucios y reivindicar la dación en pago. Un año después de haber dejado la portavocía de la PAH, Colau ha dado el salto a la política encabezando la plataforma ciudadana Barcelona en Comú, con la que se presentará como candidata a la alcaldía de Barcelona en las próximas municipales del 24 de mayo. Algunas encuestas la sitúan como favorita para ganar las elecciones.

Barcelona en Comú nace para rescatar las instituciones y hacer frente a la situación de emergencia social que sufren muchos colectivos en Barcelona. ¿Cuáles son las prioridades y los mayores retos a la hora de recuperar Barcelona?

Nosotros hemos distinguido tres bloques prioritarios. En primer lugar, nosotros surgimos porque en Barcelona existe una clara situación de emergencia económica que pone en peligro la vida de la gente. El hecho de que Barcelona sea una ciudad con muchos recursos pero mal distribuidos debido a las políticas actuales ha originado que se dispare la desigualdad y ha propiciado que existan barrios mucho más ricos que otros. Por tanto, queremos hacer una política que permita hacer frente a esa desigualdad y que garantice al mismo tiempo los derechos básicos (vivienda, alimentación, sanidad, educación). Este sería el primero de los tres bloques. El segundo sería generar ocupación y luchar contra la precariedad reorientando el modelo productivo. Es decir, hasta ahora Barcelona ha hecho una apuesta muy fuerte por el monocultivo del turismo fomentando un modelo económico insostenible a largo plazo. Por tanto, habría que apostar por el comercio de proximidad o por la rehabilitación energética y urbana en general, sectores estratégicos que puedan generar ocupación de calidad y no precaria, además de un modelo económico de futuro y sostenible. El tercer bloque sería mejorar la calidad democrática de nuestras instituciones, luchar contra la corrupción y las malas praxis, para lo que hemos aprobado un código ético mediante un proceso participativo.

¿Cuáles son las principales premisas de este código ético?

Hemos limitado el número de mandatos a dos ―excepcionalmente tres si se valida mediante una consulta ciudadana― y el sueldo de los cargos electos a 2200 euros como máximo, además de eliminar las dietas por asistir a reuniones o los coches oficiales. Por otra parte, también proponemos algunos mecanismos de rendición de cuentas como, por ejemplo, la publicación de la agenda, que incluya no solo los actos públicos, sino también todas las reuniones que se lleven a cabo. Además, incluimos la posibilidad de revocar los cargos en caso de que haya incumplimiento de los compromisos.

Hace poco has publicado en tu blog personal tu declaración de bienes y tu declaración de la renta. ¿Crees que la única forma de combatir la corrupción es mejorando los mecanismos de transparencia?

No es la única manera, pero creo que la publicación es una cuestión de mínimos. Si aspiras a controlar los recursos públicos de toda una ciudad hay que dar máxima transparencia y ejemplaridad. Después de todos los casos de corrupción que ha habido debería ser obligatorio y no voluntario publicar tanto la declaración de bienes como la agenda con los actos públicos y reuniones. Hay que reivindicar transparencia para que la ciudadanía pueda vigilar, pero al mismo tiempo también se deben mejorar las leyes para combatir la corrupción, como por ejemplo acabar con las puertas giratorias. Es decir, hay que hacer todo lo posible para prevenir los casos de corrupción mediante mecanismos de transparencia, pero también hay que penalizar la corrupción para terminar con la impunidad.

Entonces, el hecho de que haya más corrupción en los países del sur de Europa que en los del norte ¿es debido a que tienen mejores mecanismos de transparencia en sus instituciones, o hay que tener en cuenta otros aspectos socioculturales?

En cualquier caso, si existe una cultura de tolerancia o impunidad es porque se ha creado o fomentado. Clarísimamente, en España esta cultura de la impunidad nos llega del franquismo, cuando las mismas élites que habían controlado la economía durante la dictadura con unas malas praxis propias del caciquismo se mantuvieron prácticamente intactas tras la transición. Por tanto, la cultura democrática es algo que se construye y que se puede cambiar mediante incentivos. Hay que preguntarse a quién le interesa este discurso de que España es un país de pillos o pícaros donde todos somos potenciales corruptos. Este discurso solo les interesa a los grandes corruptos que quieren que nada cambie.

Barcelona en Comú ha sido la primera candidatura municipal que ha sometido la elección de consejeros de distrito a primarias abiertas. ¿Cómo se llevo a cabo este proceso?

Hasta ahora los partidos políticos siempre han designado a dedo a los responsables de cada distrito. Por tanto, la elección directa de los consejeros de distrito es una demanda histórica del movimiento vecinal en Barcelona con la que se pretende incrementar la vinculación entre representantes y representados. Como el número total de consejeros que vamos a tener no se sabrá hasta después del resultado electoral, hemos realizado una elección simbólica de un consejero por cada distrito. Cuando sepamos el número total se elegirá al resto de la misma manera, mediante unas primarias abiertas donde puede presentarse quien quiera y votar cualquier vecino de Barcelona.

Y ahora se acaba de elaborar el programa del partido, en el que los ciudadanos han aportado sus propuestas mediante la tecnología de DemocracyOS. ¿Cómo evalúas el uso de las nuevas tecnologías como herramientas democráticas?

Evidentemente, lo presencial sigue siendo imprescindible, pero es verdad que las nuevas tecnologías proporcionan herramientas baratas para que todos los ciudadanos puedan participar en la toma de decisiones. Es increíble que las administraciones no las estén utilizando en pleno siglo XXI. Por nuestra parte, hemos conseguido que participen miles de personas aportando ideas para elaborar el programa.

¿A qué crees que es debido que Barcelona sea el cuarto destino que más defrauda al turista?

Todos estamos a favor del turismo, pero de una manera sostenible. Actualmente tenemos en Barcelona un turismo que está totalmente fuera de control en manos de los grandes lobbies, que sacan beneficios a través de la sobrexplotación del turismo de masas. Por una parte, este modelo es injusto para los vecinos que viven en los barrios más afectados, donde sufren problemas de convivencia y de especulación, ya que encarece el alquiler de las viviendas y el comercio de proximidad acaba cerrando. Y por otra parte, si dejamos que el turismo sea explotado por los mercados que solo piensan en sacar beneficios a corto plazo, la identidad de la ciudad acabará por ser arrasada. Esto se puede ver en Ciutat Vella, donde cada vez quedan menos vecinos y van quedando únicamente las mismas tiendas que hay en cualquier otra ciudad. Esto acaba por destruir el alma e identidad de la ciudad y acaba defraudando al turista.

¿Cuáles fueron las mayores dificultades que habéis tenido a la hora de cerrar la confluencia con Podem, ICV-EUiA, Procés Constituent, Equo?

Me gustaría dejar claro que Barcelona en Comú es ante todo una confluencia con la gente, no una simple coalición de partidos. Por otra parte, hemos querido sumar el esfuerzo de todas aquellas organizaciones políticas que crean que hay que cambiar las maneras de hacer política hacia un modelo democrático donde los ciudadanos sean los verdaderos protagonistas y donde los objetivos que tenemos en común vayan por delante de las siglas. Este proceso de confluencia no fue una tarea sencilla ya que se debieron conjugar las diferentes culturas de cada partido. Finalmente se trabajó para formar una lista electoral donde todo el mundo se sintiera representado pero sin que funcionase por cuotas.

¿Y las discrepancias con las CUP?

Nosotros les invitamos a participar en el proyecto ya que entendíamos que coincidíamos en lo básico y estuvieron participando al principio en la elaboración del código ético. Sin embargo, finalmente se distanciaron ya que discrepaban en algunos aspectos como la limitación del sueldo. También fueron críticos con la presencia de ICV por haber participado en gobiernos anteriores de la ciudad. Nosotros entendemos que si quieres formar un proceso amplio para ganar hay que sumar el máximo de esfuerzos, donde cada uno debe ceder un poco. Pero es totalmente legítimo que la CUP vaya sola y nosotros siempre tenemos la puerta abierta a cualquiera que comparta los objetivos.

¿A qué se debió el cambio de nombre de Guanyem Barcelona a Barcelona en Comú?

Cuando presentas una candidatura con opciones de ganar te empiezan a pasar muchas cosas raras. Primero, un asesor del PP valenciano solicitó registrar el logo de la marca, y luego, más tarde, un personaje bastante siniestro, Julià de Fabián, registró dos días antes que nosotros el nombre de Guanyem como partido a nivel estatal. Lo hemos impugnado jurídicamente, pero todo esto tarda en resolverse y cambiamos a este nombre, que nos gusta.

¿Has recibido algún tipo de censura en los medios de comunicación?

Digamos que he recibido un trato desigual. En algunas ocasiones ciertos grandes medios, aquellos que tienen una relación de dependencia con los bancos, me han censurado, ridiculizado o incluso tratado de criminalizar. Creo que es importante que tratemos de explorar los diferentes medios que existen. También ahora, por suerte, disponemos de internet y las redes sociales, que nos permiten proporcionar información propia y directa que antes no teníamos.

Hace poco te pudimos ver junto a Wyoming apoyando tu candidatura. ¿Es siempre importante la presencia de algún personaje mediático para dar visibilidad a la candidatura?

Sí, pero no se trata simplemente del apoyo de alguien mediático; gente mediática hay mucha. Wyoming es alguien que se ha comprometido con determinados valores y ha defendido posturas incómodas que muchas veces le han podido costar su puesto de trabajo.

Entrevista en El Huffington Post

Siempre hay alternativas

La fuerte crisis económica, política y social de estos últimos años en España ha puesto en evidencia la enorme brecha existente entre lo que la política es y lo que debería ser. Además de destapar la abrumadora corrupción que estaba escondida detrás de un sistema político aparentemente decente, ha servido para arrojar luz sobre la lamentable actitud de los políticos, que no hacen más que dibujarse ojos y oídos en la espalda para seguir haciendo lo que quieren al mismo tiempo que aparentan estar mirando y escuchando al pueblo.

Frente a este escenario, por más que algunos se empeñen en intentar hacernos creer que no hay alternativas posibles a la clase política actual, podemos y debemos estar convencidos de que sí las hay. Desde luego, sería alarmante que no existiera ninguna. En todo caso, este discurso es ya un clásico en política y lo único que pretende es que un país permanezca estancado en el miedo y la indefinición y, sobre todo, que no reaccione, por más que haya miles de motivos para hacerlo.

La detención de Rodrigo Rato, exvicepresidente del Gobierno popular de José María Aznar, debe ser la gota que colme el vaso. Cuando la clase política se ve constantemente salpicada por innumerables casos de corrupción, urge una regeneración inmediata, y hace falta aún más implicación ciudadana que la creciente de estos últimos años.

El cambio debe contar con la implicación de todos, para lo cual es imprescindible el activismo político y social de aquellos que tardan en implicarse en esta lucha con la necesaria y merecida intensidad, porque el mayor rechazo a una determinada forma de hacer política se expresa haciendo política, pero de forma diferente.

Por más que sea obvio el mayor interés de la sociedad española estos últimos años por la política, no es menos cierto que hablar de política e implicarse de forma activa son dos cuestiones totalmente distintas. Los ciudadanos, al reivindicar una nueva forma de hacer política, deben ser el motor que mueva la sociedad, el combustible para que esta funcione.

Aparte de ser el segundo país con más desigualdades económicas de la Unión Europea, España no se queda corta en lo que concierne a la corrupción, y es también uno de los más corruptos. Esta lacra moral ha pasado de ser una cuestión anecdótica a formar parte de la rutina política: los casos de corrupción sacados a la luz son ya más de lo mismo; podría decirse que lo anormal sería lo contrario.

Todo ello apunta a la imprescindible necesidad de una alternativa sólida y seria a todo lo que ha venido siendo la regla general. Hay que apostar por otro concepto de lo público, de lo político y de lo social. Hay que impulsar y exigir cambios a todos los niveles del Estado. En medio de tal calamidad política, cuando la sombra de la corrupción acecha a las esferas más altas de la Administración, es totalmente irresponsable e inconcebible por parte de la ciudadanía no buscar ni apostar por una alternativa. Así pues, tanto en las elecciones municipales de este mes de mayo como en las generales de septiembre, dime a quién votas y te diré quién eres. Somos lo que votamos. Así de sencillo.

Votar, o cómo equivocarse a sabiendas

A un mes de las elecciones municipales de mayo y en plena campaña electoral de las distintas formaciones políticas, resulta importante reflexionar sobre la calidad de nuestra democracia, sobre las deficiencias de un sistema democrático que permite a los partidos políticos, con sus promesas electorales, mentir descaradamente a los ciudadanos, sin consecuencia inmediata alguna que no sea no volver a votarlos en los próximos comicios. Los partidos políticos deberían tener la obligación legal de cumplir con su programa electoral, salvo que unas circunstancias totalmente imprevisibles hagan necesario este cambio de rumbo. Y los tribunales, por su parte, deberían poder garantizar el cumplimiento de los programas electorales presentados, imponiendo multas astronómicas a los partidos que recurren al engaño como estrategia electoral.

Los ciudadanos tenemos el derecho a no ser engañados. Un partido político dentro de un sistema democrático serio no debería ganar, sin ninguna consecuencia, las elecciones con unas promesas electorales que no son más que humo, sabiendo perfectamente que las medidas anunciadas no se llevarán nunca a cabo o que es una táctica para garantizar una campaña electoral exitosa y así rentabilizar votos. No puede ser que votar sea «equivocarse a sabiendas», tal como lo aventuró Risto Mejide en su artículo Diccionario Básico: Miquelet- Botifler. Es evidente que no se trata de un problema estrictamente español, sino que es inherente a la democracia misma como sistema. Es un problema estructural que hay que solucionar. El actual primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, es un claro y reciente ejemplo del engaño como práctica electoral: poco antes de las elecciones, hizo unas promesas de las que pocas horas después de ganar se desdijo.

Para estas próximas elecciones, la ingenuidad debe ser aparcada: tenemos que examinar con lupa las decisiones políticas de los partidos con una larga trayectoria en lugar de fijarnos únicamente en sus programas electorales, porque hasta la fecha no garantizan de forma efectiva ninguna política, ya que su incumplimiento no lleva aparejado sanción alguna. Tampoco nos podemos permitir el lujo de seguir nuestra rutina de votos sin más consideración: el voto debe ser responsable, porque afecta al bienestar de todos, y puede hasta hipotecar el futuro de gran parte de la población. Puede llevar a la precariedad a colectivos enteros. Respecto a los partidos con menos recorrido, o los que todavía no han gobernado, sus promesas electorales deben analizarse a fondo para desinflarlas, y así poder decidir con conocimiento de causa. Es necesario apuntar que los ciudadanos tenemos no solo el derecho a poder decidir nuestro futuro político desde la libertad, sino también el deber de hacerlo desde la responsabilidad que exige comprometer el futuro de un país en un sentido u otro.

Las promesas electorales engañosas son bromas de mal gusto gastadas a una ciudadanía ingenua que sigue fijándose más en su rutina de voto, en espontáneas promesas electorales caídas de la nada, en lugar de en la realidad diaria a la que se enfrenta. O exigimos un cambio fundamental en el sistema haciendo obligatorio el cumplimiento de los programas electorales por los partidos políticos o seguimos equivocándonos a sabiendas cada vez que haya elecciones. Votar no puede ser como un sorteo, cuyo resultado es totalmente aleatorio. El sistema democrático, tal como está diseñado, se encuentra lejos de ser perfecto, y sus deficiencias deben ser paliadas para evitar que unos cuantos las tomen como rehenes para defender sus propios intereses en detrimento de los de la mayoría. Debemos entender que los engaños son mucho más que humo, porque luego se materializan en políticas económicas y sociales que inciden en la vida cotidiana y son susceptibles de perjudicarnos gravemente. El carácter obligatorio de los programas electorales es una cuestión que debería generar debate entre la ciudadanía y, desde luego, protagonizar los debates en los medios de comunicación antes de estas elecciones. El próximo gran avance de la democracia pasa por hacer obligatorios los programas electorales de los partidos políticos; un cambio que debe ser impulsado desde abajo hasta que ocupe un sitio en la agenda de los partidos políticos.

La verdad, hay quienes ya están hartos de equivocarse a sabiendas.

Entrada en El Huffington Post