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‘Moving Minds’: jóvenes juristas acercan el mundo del Derecho a la sociedad

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Antonio Rodríguez, co-fundador de Moving Minds. Es un joven abogado de Barcelona apasionado por la comunicación y la emprendeduría. Una de sus máximas es “no dejar escapar las oportunidades que te brinda la vida y ser feliz”.
Moving Minds es una asociación pionera en España que pretende revolucionar el mundo educativo a través de la difusión del Derecho y sus valores sociales. Fundada en 2014 por Marc Delgado, Bárbara Prieto, Sara Kamo y Antonio Rodríguez, colabora con ESADE desde ese mismo año.

¿Qué es Moving Minds?

¿Tu casa es tuya?

Sí, claro. ¿Qué tiene esto que ver?

¿Y tú puedes hacer lo que quieras con ella, dentro de lo razonable?

Sí, claro, pero aún no entiendo a dónde quieres llegar.

¿Y por qué tienes tan claro que puedes hacer lo que quieras?

Pues porque es mía. Soy su propietario.

Exacto. ¿Sabías que el concepto de propiedad privada, hoy recogido como un derecho constitucional, fue la base de la formación del Estado como tal, ideado por pensadores como Hobbes, Locke o Rosseau?

Bueno… como jurista, algo me suena, sí.

Sin embargo, la propiedad privada está muy cuestionada. De hecho, se ha publicado que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quiere multar al propietario de un inmueble por haberlo tenido vacío durante dos décadas. Quizás entonces ya no podrías hacer lo que quisieras libremente. La concepción de la propiedad puede cambiar, lo cual implicaría, tal vez, reformular la idea que tenemos de Estado moderno.

¿Reformular la idea que tenemos de Estado moderno?.

Y no es para menos. A donde quería llegar es que este debate, por ejemplo, es el que nos gusta promover en Moving Minds, y es el que para nosotros estimula el pensamiento de nuestro público.

Moving Minds es la búsqueda de respuestas de cariz jurídico y social a todo lo que nos rodea, porque en el Derecho se encuentran la mayoría de respuestas a todo lo que nos sucede y creemos que es fundamental que todo el mundo lo conozca y sea consciente de ello. Piensa por ejemplo en por qué casi vamos a unas terceras elecciones, qué es en realidad la corrupción o el blanqueo, por qué pagamos impuestos, por qué los jueces no pueden inventarse las leyes, hasta dónde llegan tus derechos a cualquier cosa… Y así podría seguir día y noche durante mucho tiempo.

La respuesta a todo lo anterior se encuentra en el sistema de Derecho que tenemos, y este sistema, a su vez, es así porque la sociedad lo pide.

¿Y por qué lo pide?

Porque tiene necesidades que cubrir y ha de establecer reglas para asegurar la convivencia y la supervivencia. Por lo tanto, no podemos concebir el Derecho sin la sociedad.

Muy interesante. ¿Y cómo lleváis a cabo esta búsqueda de conocimiento y respuestas?

A través de clases, charlas o ponencias dirigidas a personas ajenas al mundo del Derecho. Precisamente ahí está lo bonito, que tenemos vocación universal. Aprendemos todos de todos. Al final es un trabajo en equipo en el que, junto a los alumnos, impartimos las distintas lecciones.

Me llama la atención que digas junto a los alumnos y no para los alumnos. ¿No sois vosotros los profesores?

Está claro que sí, o como me gusta decir, somos unos guías que llevamos a nuestros alumnos o público hasta los puntos concretos que queremos que aprendan. Y esto lo hacemos mediante un sistema eminentemente participativo de preguntas, respuestas y debates. ¡Y muy importante! De una forma fresca, joven y dinámica.

Piensa que al principio me has preguntado qué era Moving Minds y ¿cómo te he contestado? A través de un juego de preguntas y respuestas

El método socrático.

Ni más ni menos.

¿Cómo surge Moving Minds?

Surge de forma unilateral en cada uno de los fundadores, Marc, Bárbara, Sara y yo. Un año después de acabar la carrera, sería mediados de 2013, decidimos hacer algo para devolver a la sociedad lo que el destino nos había dado. Nos apasiona la comunicación y la docencia, así que pensamos que una buena forma sería dar clases de Derecho para personas sin recursos por el mero afán de formarlas, ya que para nosotros, la base de la sociedad es la educación.

A nivel personal, siempre cuento una divertida historia que representa muy bien el motivo por el que creía y creo en lo que hacemos. Yo tendría 18 años, ya hacía segundo de carrera, y en una peluquería la chica que me cortaba el pelo me afirmó que el Rey podía meterme en la cárcel. ¡No tenía sentido!

Vaya afirmación…

Pero no es su culpa, sino de la educación o, mejor dicho, de la no educación que ha recibido.
Por eso es fundamental que se enseñen cosas que entendemos como necesarias y cuyas respuestas se encuentran en el Derecho. Es muy injusto que por no estudiar esta carrera no sepamos diferenciar, por seguir con los ejemplos, una denuncia de una demanda, y que en la prensa usen estos términos indistintamente.

Tienes mucha razón. Has mencionado que vuestro público y alumnos son personas ajenas al mundo del Derecho. ¿Podrías concretar a qué te refieres?

Para ser más concretos, impartimos nuestras clases y ponencias en colegios, organizaciones no lucrativas, tenemos programas para hospitales y hemos dado charlas en empresas.

¿En colegios también?

¡Sí! Para mí, el sitio que más me gusta y al que más acudimos. Es un despropósito que en bachillerato estudiemos economía y contabilidad básica y no estudiemos introducción al Derecho, cuando como he dicho es la “ciencia social” que explica el funcionamiento de nuestra sociedad.

¿Cuál es vuestra situación actual?

A día de hoy tenemos muchísimas clases programadas. Desde el inicio del curso llevaremos unas 30, por toda España. Aunque de momento nos centramos básicamente en Cataluña debido a los recursos que tenemos y a nuestros trabajos. Tenemos un equipo que ha crecido mucho. Alumnos de las distintas carreras de Esade se han interesado en nuestra iniciativa y les enseñamos y damos la oportunidad de impartir nuestras clases. Otro reto apasionante.

Ahora que has mencionado Esade. He leído que colaboráis con esta universidad.

Sí, efectivamente. Desde hace dos cursos, y este de 2016-2017 será el tercero, colaboramos con Esade. La universidad nos apoya en todo lo que necesitamos porque también cree en nosotros, lo cual nos enorgullece que una institución de tal prestigio haya apostado por Moving Minds. Para concretar, nos da acceso a su red de colegios e institutos y gestiona la publicidad de nuestros servicios en dicha red.

Para ir acabando. ¿Qué próximas metas tenéis?

Este curso se presenta increíble. Aparte de que tenemos un montón de clases programadas por toda España, y eso que justo acaba de empezar noviembre y el programa docente lo sacamos hace un mes, estamos dando un giro de tuerca para ir más allá. Tenemos entre manos un proyecto muy ambicioso que pasa incluso por salir de nuestras fronteras pero, por ahora, me vas a permitir que no desvele nada.

Por último. ¿Te atreverías dar algún consejo a los jóvenes de esta sociedad?

No tengo categoría para aconsejar a nadie. Pero si he de decir algo, luchad por aprender y por saber comunicar.

 

Trump: ¿democracia o decadencia?

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Foto: EFE

Este artículo ha sido escrito conjuntamente con Roberta Chianese, máster en Ciencias Políticas por la Università degli Studi di Napoli L’Orientale y máster en Relaciones Internacionales por el Institut Barcelona d’Estudis Internacionals – IBEI. 

Son pésimos tiempos para los amantes de la democracia; sobre todo, para los que realmente creemos en la dignidad humana como activo innegociable dentro de toda sociedad que se considere moderna. El asalto de Trump a la Casa Blanca es, sin lugar a dudas, un golpe difícil de encajar para gran parte de los que creemos y apostamos por la democracia como sistema de gobierno. Y, como defensores de los derechos humanos, nos negamos rotundamente a callar y asentir.

Aparte de la enorme complejidad de los fenómenos sociales, si hay algo que el resultado de estas elecciones ha dejado sobradamente claro es que la democracia, como sistema de gobierno que pretende que los Estados sean gobernados por y para (el bien de) los ciudadanos, debe ser, cuando menos, reconsiderada. Es obvio que este sistema falla cuando una persona, sin ninguna experiencia en el mundo de la política y acérrima respecto a los derechos de las minorías, puede asaltar el poder en el país más poderoso del planeta.

Un país es una suma de intereses que se tienen que integrar desde el respeto, la diversidad y la dignidad.

Por otra parte, resulta inevitable analizar estos resultados electorales desde una perspectiva europea. En una región del mundo donde el apoyo popular a los partidos de extrema derecha sigue en aumento y donde el perjuicio y el miedo al otro persisten, la victoria de Trump ofrece vía libre a ideologías racistas y aislacionistas. En este sentido, su elección representa una seria amenaza para los progresos logrados y los que están todavía por alcanzar en el ámbito de los derechos humanos.
Por si fuera poco, tener como presidente a un candidato abiertamente apoyado por el movimiento supremacista blanco no puede sino agravar la situación de determinados colectivos ya sitiados por una policía empeñada en sus constantes excesos. Si con Obama la violencia policial contra los afroamericanos ha sido constante y ha dejado en evidencia que queda todavía mucho camino por recorrer, cabe esperar que con Trump sea muchísimo peor. Desde luego, su figura otorga legitimidad a toda clase de ataques y agresiones.
Un país es una suma de intereses que se tienen que integrar desde el respeto, la diversidad y la dignidad. En consecuencia, un voto que se desentiende de todos los potenciales daños que de él se derivan dentro de esa misma sociedad, e incluso fuera, es un voto irrespetuoso e incívico. Debería preocuparnos que 59,4 millones de personas hayan visto en un Trump racista, machista, misógino y cínico la solución a sus retos diarios. Con todo, el hecho de que millones de personas apuesten por una opción no la hace moralmente defendible. Un voto que niega la paz, la dignidad, la seguridad y el respeto a los demás no es un voto respetable. ¡Solo faltaría!

Refugiados: ¿quién tiene realmente la culpa de las muertes en el Mediterráneo?

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Foto: EFE/Orestis Panagiotou

Por más que los refugiados hayan dejado de copar las portadas de diversos medios de comunicación, lo cierto es que su situación sigue siendo tan alarmante como antes. El estreno de Astral, hace poco más de una semana, no ha hecho sino confirmar lo que todos ya sabíamos o, cuando menos, sospechábamos: el Mediterráneo, lamentablemente, se ha convertido en una fosa común para hombres, mujeres y niños de todas las edades, cuyo único pecado parece ser aspirar a una vida mejor; una vida digna.

En este sentido, Astral es la incómoda crónica de la pasividad e indiferencia de todo un continente frente a la desesperación de millones de personas que ―para escapar de la miseria, de la guerra, del terrorismo y de todo tipo de desgracias― han decidido arriesgar la vida en busca de otra mínimamente digna. La imagen, en medio del Mediterráneo, de barcos atestados de personas con los pies descalzos y las manos vacías es todo un símbolo de una Unión Europea ausente, inhumana; que ha decidido desentenderse, sin más, de sus compromisos en materia de derechos humanos.

No cabe la más mínima duda de que los gobernantes estarían mucho más dispuestos a implicarse en esta crisis si los ciudadanos se lo exigiéramos.

Ahora bien, ¿quién tiene realmente la culpa de que el Mediterráneo se haya convertido en este gran cementerio? La respuesta es mucho más sencilla de lo que parece: la culpa la tenemos nosotros mismos, los ciudadanos. Es obvio que en un Estado democrático, criticable o no, los gobernantes están supeditados a la voluntad de la población (expresada en las urnas). Por lo cual, no les da absolutamente igual lo que piensa u opina la mayor parte de su electorado. Dicho esto, si la población se opone, directa o indirectamente, a la llegada de refugiados, o le es indiferente su situación, no es difícil entender que los gobernantes ni los rescaten ni les den amparo alguno; aún menos si saben que hacerlo les pasará factura en las próximas elecciones. Sin ir más lejos, resulta particularmente difícil no vincular de alguna manera el desplome de Merkel en las últimas elecciones con su gestión de la crisis de los refugiados. Todo apunta a que ha sido castigada por su política de puertas abiertas, en el marco de la cual millones de refugiados han encontrado amparo y protección internacional en Alemania.

No cabe la más mínima duda de que los gobernantes estarían mucho más dispuestos a implicarse en esta crisis si los ciudadanos se lo exigiéramos, o si supieran que, como mínimo, hacerlo es clave para poder ganar ―o volver a ganar― las elecciones. Mientras la población siga vedando la entrada de refugiados (considerados «terroristas infiltrados»), los gobernantes no solo prohibirán, tanto legalmente como de facto, su entrada al territorio, sino que no harán absolutamente nada para poner coto a toda esta barbaridad. En este sentido, cobra especial relevancia la labor de concienciación de ONG, asociaciones, particulares y organismos de todo tipo para conseguir que las poblaciones empaticen con esta causa; con estas personas. Más que nunca resulta decisivo hacer frente a las tergiversaciones de esta crisis por parte de la extrema derecha y acólitos, cuyo único objetivo es sacar rédito electoral.

La pasividad de todo el continente frente a la situación no hace sino desvelar la otra cara de instituciones y ciudadanos que, instalados en su relativo confort, pretenden desentenderse del grito de desesperación de millones de personas que ―en el intento de escapar de toda suerte de desgracias― se ahogan cada día en el Mediterráneo. Es más, la indiferencia de Europa es otro síntoma más de la decadencia y, cuando menos, el reflejo del deterioro de sus valores y, sobre todo, de su fuerte compromiso con los derechos humanos. En definitiva, un auténtico despropósito. No hay derecho.

Este artículo ha sido escrito conjuntamente con Roberta Chianese, Máster en Ciencias Políticas por la Università degli Studi di Napoli L’Orientale y Máster en Relaciones Internacionales por el Institut Barcelona d’Estudis Internacionals – IBEI.

Diez frases de Rajoy que resumen sus cuatro años de Gobierno (y explican su ausencia en los debates)

Spain's Prime Minister Mariano Rajoy talks to reporters after a control session at Spanish parliament in Madrid, Spain, September 30, 2015. REUTERS/Andrea Comas      TPX IMAGES OF THE DAY

REUTERS/Andrea Comas 

En este inicio de campaña electoral, está llamando mucho la atención la ausencia de Mariano Rajoy en todos los grandes debates electorales con más de dos candidatos a la presidencia del Gobierno, como el que tuvo lugar este lunes en El País, el encuentro organizado por El Huffington Post o el debate en Atresmedia del próximo 7 de diciembre. Pese a justificar su ausencia por falta de tiempo y de tener una agenda apretada, hemos podido ver cómo sí le ha sobrado tiempo para comentar en directo un partido de fútbol (donde también dejó algunas de sus frases) o para acudir a casa de Bertín Osborne, mostrando claramente cuáles son sus prioridades. Muchos han entendido que Rajoy se ha negado a participar en estos debates porque tiene miedo a hacer el ridículo tratando de defender su programa o a desentonar frente a la buena capacidad comunicativa de los nuevos candidatos. Sin duda alguna, una de las grandes carencias de este presidente ha sido su poca facilidad de palabra, que ha quedado retratada en muchas de las frases que nos ha dejado a lo largo de estos cuatro años.

1. «Las decisiones se toman en el momento de tomarse». (08/05/2012)
En referencia a la crisis de Bankia y a su posible nacionalización, el presidente del Gobierno dio una rueda de prensa en Portugal para explicar que los nuevos responsables evaluarían la situación y adoptarían las medidas que considerasen pertinentes. “Esas decisiones se toman y se toman y se anuncian en el momento de tomarse”, aclaró.

2. «Dije que bajaría los impuestos y los estoy subiendo». (11/07/2012)
Pocos meses después de ganar las elecciones, el nuevo presidente del Gobierno reconocía por primera vez que iba a incumplir parte de su programa electoral. Era verano de 2012 y Rajoy presentaba un duro plan de recortes que incluía la subida del IVA, la suspensión de la paga extra a los funcionarios o el recorte en el subsidio de los desempleados.

3. «Todo lo que se ha publicado es falso, salvo alguna cosa, que es lo que han publicado los medios de comunicación». (04/02/2013)
En plena crisis de partido, tras conocerse el caso de los papeles de Bárcenas, Mariano Rajoy fue preguntado por los escándalos de corrupción en una rueda de prensa que compartía con Angela Merkel en Berlín. Su respuesta resultó muy poco convincente ya que todos esperábamos que concretase cuáles y cuántas eran esas ‘cosas’ que no eran falsas. Poco después le veríamos comparecer en televisión de plasma sobre el mismo tema para no someterse a las preguntas de los periodistas.

4. «¿Pero cómo que no tomaba ninguna decisión? Había dos opciones: pedir el rescate o no pedirlo. Oiga, si no tomo ninguna decisión ya estoy tomando una decisión». (17/05/2014)
Poco antes de las elecciones europeas, Mariano Rajoy acudía a Barcelona para intervenir en un mitin ante miles de militantes del PP. Con esta frase trataba de justificarse ante los críticos que le preguntaban por qué hace dos años no tomaba decisión alguna respecto al rescate económico. En ese mismo discurso aseguraba también que “después del año 14 viene el año 15”.

5. «No es lo mismo que gobierne uno que que gobierne otro. No es lo mismo. Dicho de otra manera: es muy distinto, muy diferente». (12/05/2015)
En plena campaña antes de las elecciones municipales, Mariano pronunciaba esta frase en un mitin celebrado en el pabellón ferial de Talavera. Durante su intervención, el presidente llamaba a “mantener el cambio” para que no vengan “otra vez a fastidiarles” los que les “han obligado” a hacer lo “más difícil” en esta legislatura. Ese mismo día también afirmó que “la cerámica de Talavera no es cosa menor, dicho de otra manera: es cosa mayor“.

6. «España es una gran nación y los españoles son muy españoles y mucho españoles». (21/05/2015)
También en otro mitin preelectoral celebrado en Sevilla, Mariano Rajoy dejó esta célebre frase para clausurar la campaña y para explicar por qué España será el país que más va a crecer en toda la Unión Europea.

7. «Una cosa es ser solidario, y otra serlo a cambio de nada». (30/06/2015)
En plena crisis griega, el presidente del Gobierno aseguró en una entrevista para la radio Cope que la Unión Europea ha sido muy solidaria con Grecia y que esta debe cumplir con sus compromisos. Para explicarlo, redefinió el concepto de solidaridad.

8. «Lo único serio es ser serio». (22/08/2015)
Tras la dimisión del primer ministro heleno Alexis Tsipras y el adelanto de las elecciones en Grecia, Rajoy anunciaba que “la demagogia sobra” y esperaba que por fin en “Grecia se gobierne bien”. En España “hemos intentado ser serios”, señaló.

9. «¿Y la europea?». (22/09/2015)
Poco antes de las elecciones autonómicas en Cataluña, Rajoy intenta explicar a Carlos Alsina en Onda Cero que los catalanes perderían su nacionalidad española si se independizasen. Alsina le replica que no la perderían si manifiestan su voluntad de conservarla según indica el artículo 11 de la Constitución española. A continuación Rajoy se muestra dubitativo y pregunta también por la nacionalidad europea. “No vamos a entrar en disquisiciones jurídicas que no llevan a ninguna parte”, concluyó el presidente.

10. «Un vaso es un vaso y un plato es un plato». (23/09/2015)
Inmediatamente después del lío con la nacionalidad de los catalanes, Rajoy concedió una entrevista a Televisió de Girona donde dejó otra frase para el recuerdo. “Y esto, créame, es decir, no se lo digo como político que defiende determinadas posiciones.” ¿Entienden ahora por qué Rajoy se niega a acudir a los debates?

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